Inteligencia ágil y fecunda, sapiencia cotidiana, desprendimiento de tabús y convencionalismos sociales, son los atributos basales de la folisofía popular que encontramos en Don Sareo, pintoresco personaje alvaradeño.
Las anecdotas que versan sobre su vida son simiente de sabiduria popular.
Entre muchas de esas anécdotas sobresale, por la capacidad de resolución matemática, aquella que da respuesta al entuerto que ingenieros constructores le plantearon con motivo de la introducción de la carretera que serviera años despues a la comunicación de las dos orillas del Papaloapan mediante el afamado Puente de Alvarado.
Cuenta la leyenda, que disfrutaba Sareo de un delicioso y frío trago de bebida a base de cebada fermentada, y estando presentes en la cantina algunos de los técnicos contructores de la nueva carretera, éstos decidieron exponer al sabio un problema del tipo teorema matemático con una muy difícil solución.
Sabian los visitantes de la fama de inteligente que el sabio tenía, por lo que embrollarlo en un problema sin solucuión aparente les dearía algo que presumir en los siguiente días, menester a ello, plantearon a Don Sareo el problema:
-Don Sareo, queremos que nos ayude a resolver un problema con la construcción de la carretera"
-¿Qué problema es ese?- expresó el aludido.
-Mire usted, hemos llevado el trazo hasta el inicio de la loma, pero al ser una formación de arena suelta, no hemos podido calcular de cuantas paladas podemos quitarla para continuar con el trazo-
Como podrán deducir mis escasos lectores, el problema pretendía a todas luces ofuscar la inteligencia de aquel filósofo popular, integrar y derivar en términos matemáticos sería tarea titánica para cualquiera. Sin embargo, el genio pupular de Don Sareo se impuso nuevamente:
-Faltaba más mis estimados, la respuesta es harto sencilla.
-Pero como que sencilla¡¡¡¡
-Sí, veran ustedes, todo depende del tamaño de la pala.
Ante la mirada de incredulidad de los asistentes, las risas de los parroquianos y el inicio de declarar emproblemado al sabio, Don Sareo de adelantó y expuso la solucuión:
-Veran ustedes en donde está la sencillez: si la pala es del tamaño de la loma, la quitaran de una palada, si la pala es de la mitad del tamaño de la loma, lograrán quitarla de dos paladas, si la pala es de un curto del tamaño de la luma, entonces deberán dar cuatro paladas, y así sucesivamente.
La respuesta arrancó los aplausos de los concurrentes y, ante la incredulidad de los que pretendieron dejarlo mal parado, el sabio esbozo una sonriza y pidió, a la salud y cuenta de aquellos imberbes técnicos, otro exlir de dioses.
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